¿Qué diferencia hay entre un propósito de vida y una meta?

¿Qué diferencia hay entre un propósito de vida y una meta?

Ver las diferencias entre propósito de vida y una meta requiere una mirada hacia nuestro interior. Exige que nos paremos un instante, tomemos perspectiva, y nos concentremos en entender lo que sentimos en lo más profundo de nuestro ser.
Al hacer ese pequeño examen, conectamos con el significado. Apreciamos esos valores, ideas, ilusiones y creencias que nos mueven y dan sentido a nuestro mundo. Sin embargo, a veces confundimos las metas con los propósitos de vida, y eso nos causa problemas. Para avanzar hacia lo que nos importa, conocer sus diferencias es clave.

¿Cuáles son las diferencias que hay entre propósitos de vida y metas?

Cuando hablamos de metas, hacemos referencia a algo que nos afecta a título personal. Hablamos de ese coche, esa casa o pareja que nos gustaría tener (o mantener). Del estado físico que nos gustaría lograr, o de objetos que anhelamos.
Sin embargo, el propósito de vida tiene que ver con algo más profundo y significativo. Hace referencia al servicio que prestas a los demás. Es decir, en lugar de trabajar de fuera hacia dentro, trabajamos de dentro hacia afuera.
Hablar de nuestro propósito, del sentido de nuestra existencia, es hablar de cómo podemos integrarnos como seres sociales que somos. ¿Qué puedo hacer yo en el mundo que los demás necesiten, y que me ayuden a llenarme de significado? Eso es lo que nos guía hacia una vida significativa, desde el punto de vista afectivo y personal.

Entonces, ¿está mal que tenga metas en lugar de propósitos de vida?

En absoluto. Tener metas te hace avanzar a corto, medio y largo plazo hacia cosas que te importan. Sin embargo, la diferencia que hay entre metas y propósitos de vida es equivalente a la que existe entre el lugar al que queremos ir y la ruta que establecemos para llegar a él.
En ese sentido, si estableces primero tus propósitos de vida, notarás que son algo a lo que nunca puedes llegar. Nunca se termina de ser amable, ni tampoco se deja de querer ayudar. En cambio, sí que concluimos un proyecto al construir una casa, o alcanzamos la meta de tener un hijo.
Comprender que los propósitos de vida se llenan de metas es alinear ambas cosas de forma significativa. Si conseguimos ese efecto, descubriremos un nivel de paz interior y estabilidad emocional único. Y nuestra existencia se llenará de significado.